La planta de la energía sexual o afrodísiaca.

Los primeros pobladores (aprox. 700 años a.C.) de la altiplanicie de los Andes centrales, donde convergen las cordilleras Oriental, Central y Occidental (Meseta Bombón), se establecieron en las riveras del Lago Chinchaycocha, y dieron origen a una cultura primitiva, cuyos restos han sido encontrados en las cuevas de Pachamachay.

Es muy probable que estos pobladores hayan sido los “Pumpush”, provenientes de la selva, quienes iniciaron la domesticación de la planta de Maca, en un periodo que pudo haber coincidido con la fase tardía del formativo (comienzos de la era cristiana), en la zona de San Blas (actualmente Óndores, en el departamento de Junín),

Según el cronista Guamán Poma de Ayala, los eximios ganaderos y agricultores de la Cultura Yaru o Yaro, que desarrollo en la región en el intermedio tardío (1,200 años d.C.), iniciaron la expansión de este cultivo en el medio ecológico alto Andino. Posteriormente los Ayarmarcas, etnia procedente del Cuzco (900- 1.200 d.C.), habrían sido quienes dieron mayor importancia a su cultivo porque constituía un alimento de consumo diario (Matto, 1975); Rick (1979), Antunez de Mayolo (1977), Rostworoswski (1978) y Waldemar (1976).

De acuerdo a las crónicas de los siglos XVI y XVII, las tropas incaicas eran alimentadas con raciones de Maca, pues se le atribuía a esta planta la capacidad de dar vitalidad y fortaleza física a los combatientes, tanto así que durante el incanato se cultivaba aproximadamente el 40% de la superficie de la altiplanicie de Junín, enviándose al Cuzco como tributo para la alimentación de la familia real (Matos, 1975; Antunez de Mayolo, 1977). La Maca era considerada como un regalo de los dioses.

Las crónicas españolas cuentan que durante la conquista del Perú, los animales traídos de España no se reproducían con normalidad a esas alturas; los nativos advirtieron a los conquistadores que alimentaran a sus animales con Maca; con lo que consiguieron alcanzar los niveles de reproducción normales.

Bernabé Cobo (1582 – 1657) sacerdote jesuita, cronista, y naturalista español; recopilado en el libro “Historia del Nuevo Mundo” (1890), refiere que “la Maca crece en los sitios más agrestes y fríos de la puna donde no hay posibilidades de cultivar ninguna otra planta alimenticia”. Luego especifica como característica de la planta: “Su temperamento es muy caliente y por mantenerse los naturales con esta raíz, no solo van a menos como en las demás provincias, sino que se multiplican cada día más para lo cual dicen tener virtud esta raíz” (Cobo, 1653)

Hipólito Ruiz (1754-1816) botánico español, fue nombrado en 1777 director de la Expedición Botánica al Virreinato del Perú, con la que recorrió Chile y Perú junto a los botánicos José Pavón y Joseph Dombey. En 1788 publicó sus registros sobre la Flora Peruviana y Chilensis, en los que se refiere al consumo de los hipocotilos de Maca como: “Son muy gustosas pero ardientes y afrodisíacas, o que excitan al venus, por lo que muchos creen que prestan fecundidad a hombres y mujeres” (Ruiz, 1788).

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